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4 de noviembre de 2018

La brecha digital permanece

De acuerdo con Eurostat, el concepto brecha digital hace referencia a la "distinción entre aquellos que tienen acceso a Internet y pueden hacer uso de los nuevos servicios ofrecidos por la World Wide Web, y aquellos que están excluidos de estos servicios". Este término también hace referencia a las diferencias que hay entre las personas según su capacidad para utilizar las TIC de forma eficaz, debido a los distintos niveles de alfabetización, carencias y problemas de accesibilidad a la tecnología. En ocasiones se utiliza para señalar las diferencias entre aquellos que tienen acceso a contenidos digitales de calidad y aquellos que no. 
También hace referencia a la desigualdad que existe entre las personas que tienen acceso a Internet y las que no, ya que en la sociedad actual no poder acceder a Internet a diario supone una clara desventaja en el tablero social. Internet ofrece oportunidades y herramientas para moverse en el mundo globalizado e informatizado en el que vivimos, por lo que Internet se convierte en un espejo de la gran desigualdad en el mundo.

Según el artículo publicado en elpais.com en mayo de 2014, "a finales de 2014 habrá 3.000 millones de internautas en todo el mundo, el 40% de la población mundial, según las cifras publicadas por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UTI)". Según esta publicación, en cuanto a la conexión y uso de Internet se refiere, "dos tercios de los usuarios de Internet de todo el mundo se encuentran en los países en desarrollo; esto supone una penetración de usuarios de Internet del 40%, el 78% en los países desarrollados y el 32% en países en desarrollo". 

Según el Informe sobre el desarrollo mundial 2016: Dividendos digitales del Banco Mundial, las tecnologías digitales se han extendido en todo el mundo, pero 4.000 millones de personas todavía no tienen acceso a Internet. Si bien las tecnologías digitales se han extendido rápidamente y se ha generado un gran entusiasmo acerca de las posibilidades que ofrece la era digital, los beneficios esperados no han llegado a todos ni a todos los lugares por igual. Por ello, eliminar la brecha digital debería ser una prioridad a nivel mundial. 


En junio de 2018, el número de personas en el mundo sin Internet era 3.400 millones, el 45% de la población mundial en ese momento. Es decir, la cuarta parte de la población mundial estaba desconectada de Internet y no tenía acceso a las oportunidades, beneficios y herramientas que la Red ofrece. La brecha digital es, por tanto, una nueva forma de exclusión social y quienes padecen sus consecuencias quedan automáticamente excluidos de la sociedad.

Este hecho ha producido que las grandes compañías tecnológicas hayan sumado sus esfuerzos para contribuir a reducir la brecha digital. Un ejemplo de ello, es el proyecto Google Loon que provee de conexión a Internet a través de globos aerostáticos a zonas sin este servicio. Otro ejemplo es proyecto de Facebook para conectar a todas las personas del planeta utilizando drones.

6 de noviembre de 2016

Cómo proteger tu identidad digital

La web 2.0 ha contribuido a la construcción de canales hiperconectados donde los usuarios se expresan, interactúan, participan, colaboran y comparten, y donde cada persona se muestra con una serie de cualidades que definen su personalidad en la Red, su “yo” virtual, es decir, su identidad digital. La cuestión es... ¿sabemos gestionar esa identidad de forma adecuada?
Estos son diez consejos para una buena identidad digital:

1. Presencia y actualización. Las redes sociales son el principal foco generador de identidad digital. Crear perfiles adecuados para cada una de las redes sociales en las que se va a interactuar, eliminando cuentas o perfiles que no se utilizan por falta de medios o de tiempo. Hacer actualizaciones, una vez por semana como mínimo, en las redes horizontales y verticales (pudiéndonos ayudar de herramientas de publicación automática como Botize o Hootsuite).

2. Tener un blog personal o corporativo. Actualizarlo periódicamente, además de agradecer y responder a los comentarios. Compartir las actualizaciones a través de las redes sociales y con sindicación de contenidos. Siempre que sea posible incrustarlo en la página web como si se tratase de una pestaña más. Difundir cada nuevo artículo que se publique en las respuestas en foros o comentar en otros blogs en los que se hable del asunto.

3. Cuidar la imagen mostrando transparencia y contenido original. La comunicación ha de ser honesta, usando fuentes fidedignas. Si usas material de terceros, recuerda citar la autoría.

4. Aportar contenido de calidad. Participa en grupos y foros de debate relacionados con tu sector de actividad, pero no hables por hablar, lo que aportes es tu insignia de identidad. Recuerda que siempre puedes incluir una imagen para atraer la atención de la persona que lo lea y si quieres aunar imagen e información, lánzate a crear una infografía con alguna herramienta gratuita online.

5. Mantener una actitud en la red activa, abierta, participativa y dar las gracias a los que opinan sobre nuestras publicaciones. Es importante tener bien atendidos a nuestros seguidores.

6. Respetar siempre la opinión de quienes participan en tus comunicados, estén o no de acuerdo contigo. Gestionar bien una crisis es fundamental, por tanto debes dar respuesta incluso cuando las críticas sean desfavorables y mostrar tu preocupación sincera hacia los motivos de esa crítica.

7. Identificar los canales apropiados para nuestro sector, segmentando adecuadamente al público objetivo. Ejecutar las acciones, publicaciones y comentarios de acuerdo a nuestros objetivos. Monitorizar tus contenidos y los de tu competencia para conocer tus ventajas y desventajas y actuar en consecuencia. Analizar los resultados de las acciones para conocer el impacto, repercusión, influencia y alcance de nuestros objetivos.

8. Tener en cuenta las reglas de urbanidad digital. Cuidando la redacción y manteniendo la atención del lector con palabras en negrita, ladillos y enlaces para que rompan la uniformidad del texto y generen interés del lector con un solo vistazo.

9. Permanecer atento a las nuevas redes y formas de difusión que podrían ayudarnos para crear alertas sobre temas de interés que podemos utilizar posteriormente. Así mismo, participar en publicaciones de terceros, realizando aportes constructivos que fortalezcan nuestra imagen digital.

10. Diferenciar entre lo público y lo privado. Tener en cuenta que cualquier información que se publica en Internet, aunque se trate de un contenido privado, es susceptible de ser accesible por todos.




22 de septiembre de 2016

Identidad digital

La identidad digital (también llamada identidad 2.0) es lo que somos para otros en la red o, mejor dicho, lo que la red dice que somos a los demás. Es el rastro que cada usuario de Internet deja en la red como resultado de su interrelación con otros usuarios o con la generación de contenidos.
El rastro que conforma la identidad digital está formado por una serie de impactos de distinta procedencia. Algunos de ellos son:
  • Perfiles personales en redes sociales y profesionales, en portales de búsqueda de empleo.
  • Contenidos digitales: fotos en redes sociales, vídeos, presentaciones, documentos publicados en webs, una web personal, un blog…
  • Comentarios en foros, blogs, portales de información, redes sociales...
  • Amigos, contactos, seguidores y a quienes seguimos…
  • Direcciones de correo electrónico.
  • Mensajería instantánea.
Construimos una identidad digital a partir de todas nuestras actuaciones en el ciberespacio (imágenes, comentarios, links visitados, lugares donde publicamos nuestros datos...); nuestra identidad digital se relaciona entonces con la de los demás y es vista por tod@s de una forma subjetiva  que definirá nuestra reputación digital. Los demás nos verán de un modo u otro según nuestras actuaciones, por ello, una de las competencias personales necesarias en la sociedad actual para el ciudadano digital es el saber gestionar su propia identidad digital, actuando de una manera ética y legal, dentro de una correcta cultura de la participación. 


Lo cierto es que, en el mundo digitalizado en el que vivimos, tener una identidad o una reputación buena en la red nos evitará muchos quebraderos de cabeza. Por eso, en una próximo entrada recopilaré algunos consejos para proteger nuestra identidad digital.


20 de marzo de 2015

La era digital

En electrónica, el término analógico hace referencia a las magnitudes o variables que varían con el tiempo en forma continua (distancia, temperatura, voltaje, frecuencia, amplitud, etc.) y pueden representarse en forma de ondas. El término digital, por el contrario, se refiere a cualquier señal o modo de transmisión que utiliza variables discretas (voltaje, frecuencia, amplitud, etc.).

En informática, se utiliza el sistema digital de unos y ceros (sistema binario) para transmitir, procesar o almacenar información. Con la combinación de ceros y unos se procesa todo tipo de información, y si a la computadora llegara información analógica, habría de convertirse en digital.

En las señales analógicas (por ejemplo, transmisión de radio), la señal eléctrica que se transmite a través de ondas magnéticas guarda una gran semejanza con el sonido o la imagen que la creó. En las digitales, en cambio, no se guarda semejanza con el estímulo que las originó; son mucho menos sensibles al ruido y a las interferencias, lo que permite mayor calidad de transmisión.